domingo, 31 de mayo de 2009

Borrón ...

Tac... tac.. tac....
Borrar....
Tac... tac.. tac......
Borrar.




El proceso creativo suele sufrir momentos de estancamiento, en consecuencia tiempo de receso y por último: "El gran regreso". Nada de eso va a ocurrir por aquí, me niego porque simplemente suele provocarme llevarle la contraria al mundo ( la mayoría de las veces). Voy a hacer como cuando escribo algo que no me gusta o de lo que no estoy segura "Borrón y cuenta nueva" o más bien... ¿aquí?... Aquí no ha pasado nada.

De repente la vida real se pone tan interesante que parece no alcanzar el tiempo para las cosas extra, entonces tomamos un curso, aceptamos un proyecto, se nos ocurre aprender cocina tradicional filipina, conocemos un profesor de música y se nos ocurre aprender a tocar el xilófono, compramos una mascota exótica y entonces comenzamos a hacer el doble de cosas de las que estábamos acostumbrados. Para algunos todo eso resulta el caos (obviamente no eligieron todo eso, el "destino" se encargó de asignarle la tarea) y para otros ese es el secreto del éxito. Algunos, descubrimos ese secreto por causalidad de la vida y entonces, caemos en la adicción y no podemos parar.

Para cuando ya estamos agotados nos metemos en Internet, paseamos por el blog, le pasamos una escobita, le quitamos las telarañas y descubrimos cosas como el Twitter. Particularmente, me he estado cansando mucho desde que comencé el semestre en la universidad y descubrí a Plurk. Entonces todo iba bien y me volví a cansar, para decidir que "vamos a probar qué tal eso de Tumblr". Finalmente ya me estoy como cansando hasta del cansancio y heme aquí.

lunes, 18 de mayo de 2009

Una memoria

Recuerdo una tarde cualquiera de mi niñez, sentada en la biblioteca de una casa ajena. Sin ninguna otra compañía que un montón de libros desconocidos que comencé a inspeccionar, en busca de algo que descubrir. Pasé por una, dos y tres estanterías sin éxito. Entonces, me senté abatida sobre el sofá y vi a mi alrededor. Esa fue la primera vez que me encontré con Mario Benedetti, reposando sobre una de las paredes. Un lienzo algo envejecido, pero no poco vistoso.

Comencé a leer Viceversa y entonces me gustó, aun cuando supiese nada o muy poco del amor, mucho menos del desamor. Entonces me gustó tanto, que comencé a memorizarlo, ese día no sólo quedó su nombre por siempre en mi memoria para que no pasara desapercibido cuando volviese a conseguirlo, sino que entonces aprendí la primera poesía que nunca olvidé.

Hoy, en memoria de aquella tarde y de ese hombre, estoy mas que nunca en :

Defensa de la alegría

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y de la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría

A pesar de que te hayas ido Mario. Gracias por tus hermosas letras.