domingo, 30 de noviembre de 2008

Dia Internacional de la No Violencia

Este humilde blog se une a la causa de la que se enteró aquí, de la única forma que podría hacerlo… echando el cuento,aunque lo haga un pelo tarde.

Hoy H se levanta un poco mas tranquilo que ayer, ya no tiene peso sobre su espalda aunque le parece que no todo va tan bien como él quisiera.

Mientras tanto, D se está tomando una taza de café sentada en el comedor del apartamento de M. Hablan un poco o mas bien, muy poco.

Anoche, fue una noche larga. Era la noche del sábado y habían planes. D y H se decidieron ir a un concierto en el que casualmente se encontraron con M, pero no pasaron mucho rato compartiendo pues entre tanta gente rápidamente se perdieron de vista.

Al salir del concierto, ya H no estaba muy contento pues a pesar de estar acompañado por una mujer hermosa, no soportaba las miradas ajenas sobre ella. Sin embargo, tenía algo de hambre y le propuso ir a comer algo antes de irse a casa.

D y H tienen mas o menos un año de novios y llevan algún tiempo teniendo algunos problemas, generalmente H reclama y D trata de tolerarlo y arreglar el problema. Si bien es cierto que los polos opuestos se atraen, estos tenían una característica opuesta muy resaltante. Ella es una de esas personas extrovertidas que consigue amigos donde sea que vaya, no le cuesta hablar e interactuar con cualquier tipo de gente. Mientras que H ha aprendido que en la vida no se debe confiar en nadie, tiene pocos amigos y casi nunca habla en grupos, además de tampoco saber comunicarse mucho. Desde hace unos meses esta diferencia les ha venido trayendo problemas porque D ha querido integrarlo a su grupo de amistades, pero H no se deja.

Caminan un poco y consiguen un sitio abierto donde comer a esa hora de la madrugada. Piden lo que quieren y D se levanta de la mesa un rato para ir al baño. H se percata de que ella ha dejado su celular sobre la mesa y no se aguanta las ganas de revisarlo, así consigue algunos mensajes de L quien fuese su ex novio, en realidad no dicen nada malo, pero el sólo leer su nombre le hace hervir la sangre.

D regresa a la mesa y aunque H trata de actuar normal, ella nota que algo le está pasando. Luego de mucho insistir, H termina explotando entre insultos y gritos todo lo que lo venia molestando, desde los hombres que voltean a verla en la calle, hasta los mensajes de L en su celular y todas las cosas inconclusas por las que siempre habían discutido. Ella entre sorprendida y molesta por la invasión y desconfianza, intercambio algunas palabras con él y decidió ya no comer. H estalló en ira y ahora subió el nivel de los insultos, quiso irse del lugar y D salió detrás de él.

Iban por la calle, él iracundo diciendo todo aquello que le pasaba por la mente y ella un poco mas atrás tratando de calmarlo. Él se decidió a pedirle que se fuera, que él ya no quería verla y eso rompió el corazón de D quién en su necedad quiso permanecer a su lado, ella no entendía mucho tanta molestia y quería lograr que se calmara por sus pocos medios. Ante tanta terquedad H iba enfureciéndose más y más, así caminaron 4 largas cuadras, en un tiempo mínimo. Hasta que D pudo alcanzarlo mejor y tratar de tener contacto con él, de forma que pudiese calmarse. Grave error!! H la tomó fuertemente por los brazos, levemente podía levantarla, la enfrentó y le volvió a repetir que se fuera de su vista!. Ella rompió en llanto y él no soportó más la necedad de D, la lanzó con todas sus fuerzas hacia una pared y le propinó una bofetada. D ahora entendía que había tomado la decisión errónea y tenía que haberse ido. Sin embargo ésta vez al fin entendía lo que M le había dicho.

Esa noche D, cansada del abuso le respondió a H. Se dejó caer al suelo y tomó una piedra cercana, H se volteó para no verla en ese estado mientras seguía insultándola por ser tan torpe, tan necia. Ella tomó fuerzas y se reincorporó, tomó la piedra y se la lanzó con toda la fuerza que consiguió directo a la espalda. H se quejó y volteó a verla con ojos de incredulidad, entonces los papeles habían cambiado.

El factor sorpresa dejó a H en desventaja y ella aprovechó de cobrarse todos los golpes anteriores que le había perdonado, todos los insultos que él le había dicho en tan poco tiempo y toda la persecución y las noches sin dormir, aquellas veces que peleaban. Ella se volvió una fiera, todas las veces que pudo lo golpeó, a puños, a patadas, lo arañaba. H seguía sobre el piso, tratando de tapar los golpes que recibía y quejándose del dolor de vez en cuando, mientras le decía que parara. D sólo reaccionó al ver su boca sangrando, entonces ella tampoco se creía lo que estaba pasando, entre asombrada y temerosa se alejó lo mas rápido que pudo.

Acudió a M porque sabía que esta vez recobraría la confianza que había perdido. Después de todo él se había ofrecido a ser quién le diera su merecido al cobarde de H la primera vez que algo como lo de esa noche había ocurrido y de donde ella terminó tan golpeada que no pudo ir a trabajar esa semana. Sin embargo ella volvió a los brazos de H porque estaba enamorada, porque se sentía culpable y porque creía en sus palabras de arrepentimiento.

D decidió esa mañana siguiente, después de la taza de café que aquella había sido la última vez. No había duda de que H, ciertamente, no iba a cambiar y ella no era culpable de nada.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Planeando



Hace meses pensaba en el tiempo que me quedaría libre durante las vacaciones, entonces podría ponerme al día con las cosas que había dejado pendiente.

Hace unas semanas, pensaba en las cosas que tenía que contar, lo que quería recordar y poner al día mi agenda.

Hace unos días pensaba, sobre lo que iba a escribir, las compras de la semana y el tiempo del que disponía para comprar las cosas que ya hacen falta.

Hoy, estoy frente al computador, aun con todas esas cosas inconclusas que vengo pensando desde hace meses, por hacer. Retrasando poco a poco cada cosa nueva que surge y agrandando la lista del “por hacer” que tengo para recordarme que cada vez cuento con menos tiempo.

Hoy, entonces, me cansé de tropezar todos los lunes con la rutina y dejar para después lo que me puede llevar algunos minutos diarios y así terminarlo antes de “que tenga tiempo” porque en realidad parece que nunca va a llegar ese momento y la lista del “por hacer” se convertirá en la lista de “lo que quise hacer” . Me niego a cambiar el nombre a mi lista y así, me encuentro en mi descanso rutinario dando el primer paso…

domingo, 9 de noviembre de 2008

Hombres del tercer tipo (I)

Porque hay hombres buenos, malos y los que no son ni lo uno, ni lo otro.

El celopata

Este hombre es el que nunca dejará de existir en la vida de una mujer, sobre todo si es una chica bonita. No digo que los celos estén mal o estén bien, pero como todos sabemos 'los extremos nunca son buenos'.

Así es J, extremista. Al comienzo de toda relación sabemos que todo es 'perfecto' y esta vez no hacía la diferencia, J era el típico novio amoroso, romántico y apasionado que, además todo lo entendía, todo lo soportaba, …

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Sin embargo, luego de superada ésta etapa el sentido de control y pertenencia sobre su pareja aumentaba continuamente, al punto de querer controlar lo que vestía ella, las actividades que realizaba (ir al gimnasio, trabajar, visitar a su familia los fines de semana) y las personas con las que se relacionaba , sin importar si eran todas mujeres o eran amigas de toda la vida. De cierta forma J quiere aislar de todos de ella y no deja de reclamar por cada cosa que la mantenga dentro de la sociedad.

J cada día es una persona mas insegura, seguramente lo está mas de sí mismo que de su pareja, pero lo canaliza de esa forma. Vive en la paranoia de que le están escondiendo algo , cada día le cuesta más confiar en su pareja y a pesar de todo ello, cree que pidiendo matrimonio las cosas se arreglaran y no tendrá más su problema de celos … ¿o acaso será la forma de sentir justificados todos sus reclamos?.