martes, 19 de febrero de 2008

La señora de las velas

Llega cansada, casi a media noche, como la mayoría de ellas a su casa. Donde ya casi todos están dormidos: sus hijos y marido. Se dirige a la cocina y toma algún bocado de algo ligero que no le caiga pesado por la hora y enciende la televisión para sentirse acompañada. Mientras come, piensa en el día, las cosas que quedaron pendientes y las que debe hacer mañana; terminando el bocado, comienza a pensar en lo que debe hacer ahora y recuerda como rutinariamente debe realizar sus rezos...

Ella ha tenido una vida no muy sencilla, su madre murió cuando sólo tenía 9 años y a pesar de tener 10 hermanos, ninguno de ellos se pudo hacer cargo de ella. Comprendió a temprana edad que la muerte de una madre separa un hogar y el hombre (padre) no es capaz de unir tanto como la figura de la mujer. Los rencores entre hermanos a veces son malentendidos, pero los de 2 de sus hermanos mayores eran extremistas y prácticamente la botaron de su casa, lanzaron su ropa a la calle y quemaron las cosas que habían en su cuarto, con cama incluida. Afortunadamente para ella, que siempre parece haber estado acompañada de su ángel de la guarda, su padrino de bautismo la acogió y se encargó de ella hasta que pudiese valerse por ella misma y además garantizó que terminara sus estudios primarios y los de bachillerato.

Desde que pudo y tuvo la oportunidad comenzó a trabajar y rápidamente logró independencia, a pesar de vivir un poco nómada, pues cada nuevo trabajo significaba un nuevo hogar. Trabajó varios años con un médico, que le alquiló un anexo en su casa, esa fue la oportunidad que le permitió titularse de enfermera y conocer a su actual esposo. La persona con la que ha compartido por mas de 30 años y con la que vive junto a sus hijos en la tranquila urbanización actual.

Como no vive en un cuento de hadas y desde pequeña lo sabe, ese no fue el punto en el que podemos decir que "vivió feliz para siempre". Al poco tiempo de concebir a su primer hijo, murió su padre, quién quizás era la ultima pieza que la mantenía aún en contacto con el lugar donde nació y paso su infancia, al igual que en contacto con sus hermanos, quienes nunca salieron de su pueblo natal. Luego de eso, pasaron muchos años peleándose la herencia y el terreno familiar, aunque todos los trámites los hiciera la "hermana de la ciudad" - como ellos le decían; con el único interés de mantener el patrimonio que era de la familia.

Cada día era un nuevo reto para ella, pero no se daba por vencida y pasaba la vida emanando, contagiando de sus energías positivas y su creencia a las personas que conocía, un poco para no perder ella también la fe. Allí se encontraba, sentada en el mueble de la sala, fijándose en todo y la vez en nada, pero rezando y dando las gracias por un día más de vida, en el que le ha tocado luchar, pero no permitirse el lujo de darse por vencida.


Termina su rezo y se dirige a su lugar "especial" donde enciende una vela en honor a cualquiera de las últimas cosas importantes por las que estuvo rezando y para mantener viva la esperanza, si acaso siente que no va a aguantar para el próximo reto de la vida. Ella desde pequeña ha aprendido a ver la vida no como una lucha, sino como una vela encendida y cada noche lo manifiesta repitiendo el ritual..... y las velas.

*Inspirado en ti, AEMA

domingo, 3 de febrero de 2008

Doña Perfecta

Ella no tiene nada de Señora, mucho menos de Doña, pero realmente hay que rendirle respeto a tanta perfección acumulada en una sola persona. Aunque quizás esté exagerando un poco, ella para mi y todos los que la conocemos y vemos a diario, es lo más cercano al estereotipo de la mujer perfecta.

Ella estudia conmigo y cuenta con la edad perfecta para estar terminando una carrera universitaria, 20 años, además de que no va a pensum, va sobre él ya que con el verano pasado logró adelantar al menos una materia. Pero no es sólo eso lo que la hace perfecta, ella no vive cerca de la universidad, pero eso no es limitante para que se levante a las 4:00 am a diario y llegue a las 6:30 am todos los días, entonces todos pensamos que es una chica que de verdad le pone corazón a lo que hace, hasta que nos enteramos que tanta puntualidad se la debemos al novio que la lleva y la busca religiosamente a la hora acordada a diario (debería ponerle el título de novio perfecto también a él).


Además de ser puntual, de ir super bien en los estudios, ser tan centrada y joven. La chica siempre está de punta en blanco. El cabello siempre liso, pulcro, brillante, ... perfecto!. Va bien vestida a clases, como si fuese una estudiante promedio de comunicación social: con zapatos altos, ropa a la moda, su cartera combinada y una carpeta donde lleva los apuntes de las clases perfectamente copiados, organizados y hasta subrayados a colores. Como tanta inteligencia no puede ser desperdiciada, ella se dedica a darle clases particulares a estudiantes de bachillerato que necesiten reparar. Lo mejor de ella es que le da tiempo para todo, para ir a la peluquería una vez por semana, al cine todos los fines de semana, estudia para lo que debe, hace informes, sus asignaciones de otras materias, etc. Sabe administrar tan bien su tiempo que le da tiempo de todo y todavia le sobra para perder un rato viendo televisión (cosa que realmente le envidio y le admiro a la vez).

Su semana es algo rutinaria, cuando llega la noche: va a tomar su acostumbrada ducha, cerca de las 10:00 pm se está acostando, no sin antes dejar preparadas sus cosas para el día siguiente. Absolutamente todo lo deja organizado: la ropa que se va a poner, los zapatos, los accesorios, la cartera y la carpeta; todo listo para sólo tener que ponérselo o tomarlo al día siguiente. A esta chica jamás la verás sin maquillaje, despeinada, sin su cabello liso y secado (que además retoca cada mañana para asegurarse de que se mantenga impecable todo el día), descombinada, con ojeras o estresada porque no le dió tiempo de hacer algo o tiene cosas pendientes que hacer.

Yo no creí que existiese una persona tan organizada y metódica como ella. Cuando veía a esos personajes de televisión obsesionados con la perfección y el orden no creía que podrían ser personas reales y me equivoqué, estudia conmigo la pesonificación de ello, la persona que no admite improvisaciones en su rutina , ni que las cosas estén fuera del orden normal. La persona que lucha porque no se rompa el equilibrio natural que le rodea y con el que vive a diario.

Ciertamente ella no es tan perfecta (a pesar de todo, no podemos estar tan equivocados todos los que creemos que la perfección no existe) y tanta obsesión la lleva a ser un tanto extremista en cuanto al amor propio, no es que no ame a los demás, está tan concentrada en ella misma que no se da cuenta de que hay otros a su alrededor lo que la hace un tanto prepotente, oportunista y altanera. Tampoco se escapa de haber caído en la tentación de operarse las lolas (senos, tetas o como les quieran decir), después de todo, una persona tan perfecta no podía darse el lujo de pasear por el mundo usando un sostén talla 32.