martes, 19 de septiembre de 2006

Una historia de muchas

Recuerdo muy bien aquel dia, apenas te conocia, pero no tardé en adivinar la tristeza en tu mirada. Pregunté por el motivo y aunque tardó la respuesta entre frases comunes, no se hizo esperar el anuncio de lluvia en tu rostro cuando dijiste:

- Mi madre está grave.

Yo que desconocí­a lo que sucedí­a, volví a preguntar para salir de mi ignorancia:
-
¿Qué tiene tu mami?

Esta vez no sólo se anunciaba lluvia, ya una lágrima resbalaba por tu mejilla y la mirada te ardí­a de impotencia:

-Tiene cáncer

El silencio nos acompaño durante largo rato; comparto tu dolor, te queria decir, pero sé que no lo entiendo. En los límites de mi imaginación no podrí­a realmente estar en tus zapatos y comprender del todo la magnitud de tu dolor, de la impotencia, aunque igual lo haya intentado.

Quería saber qué tipo de cáncer era, más me pareció que era mejor brindarte un abrazo y mi apoyo, a seguir profundizabdo en la herida, tiempo después supe que se trataba de cáncer de seno, también de que no era nuevo porque habí­a aparecido hace años y creyeron que con el tratamiento habí­a desaparecido, pero no fué así­... quizás tu mami prefirió disfrutar de su vida tal cual estaba y así­ lo hizo, el mal habí­a vuelto y se estaba manifestando con fuerza.



Aquella noche hablamos mucho y te recordé que
"Cuando el cielo esté gris
recuerda cuando lo viste profundamente azul"

nunca dejé de querer hacer lo que estaba a mi alcance, te dí mi mano, mi hombro, el apoyo y de mi esperanza para reforzar la tuya. Entonces despertaste con una sonrisa en tu cara aquella mañana, tomando mi mensaje saliste a reforzar también la fe de ella, a brindarle esa esperanza que quizás también había perdido o simplemente a regalarle tu sonrisa e iluminarle el dí­a y te encontraste con la peor noticia.

- Tu madre no resistió más.

Debiste suponerlo cuando rompieron en llanto los presentes al verte llegar, cuando nadie pudo mantener la mirada fija en tu rostro, pero igual buscaron tus ojos para hacertelo saber sin tener que buscar el valor para decirtelo con palabras.

El cáncer se habí­a llevado una vida más

Ese día sé que fué el más triste de tu vida, sé que fué muy duro y aun puede que lo sea, sé que no se lo merecía, sé que quisiste verla sonrei­r por última vez, pero también sé que te amaba y quizás sólo pudo irse tranquila cuando te vió brillar nuevamente como la luz de sus ojos, sé que ella no dejará de estar en tí­.
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Recordando una historia de hace alrededor de 4 años cuando vía Blogo me enteré de la madre enferma de una compañera bloguera Awacate, yo quizás no la conosca mucho, pero no hace falta conocerla a fondo para solidarizarse y unirse a la causa, por eso hace dí­as coloqué un banner en apoyo, cualquiera de los que quiera colaborar
y todaví­a no lo haya hecho puede hacerlo colocando un banner en su blog y además
enviando un mensaje de texto al 7733, avisándole a sus amigos . Para más detalles pueden pasar por el
blog de AwaCate.



2 Se Liberaron:

Bexza dijo...

Q bien se siente ayudar, asi se hace...apoyemos a CATE, ya yo me anote en esta...

SUAVE CARICIA dijo...

que triste, pero no deja de ser tan frecuente y certero , tu escrito, cuantas mujeres mueren al año por esa causa , sin saber como les dicen o se enteran que tienen cancer, algunas cuando estan a tiempo, otras solo cuando ya el final esta próximo.... en fin como sea, igual es triste que alguien sin importar la edad o el motivo, duermes en brazos de aquella hermosa mujer que te trasportra a quien sabe donde a dormir por la eternidad.

viajaba por estos rumbos y pare a leerte
un beso